Archivos para 9/11/07

El modelo de respuesta social adecuada

Hoy, siguiendo en el marco conceptual en el que se enmarca el bullying voy a hablaros de el Modelo de Respuesta Social Adecuada.

En la actualidad, uno de los enfoques principales en el estudio de los componentes cognitivos de la conducta agresiva es el Modelo Cognitivo Social, o Modelo de Respuesta Social Adecuada. Es propuesto por Kenneth Dodge (1986), y está basado en el procesamiento de la información social. El modelo consta de cinco pasos. Cada paso es necesario pero no suficiente por sí solo, para responder adecuadamente (de forma eficaz, no agresiva). Estos cinco pasos cognitivos son: codificación de las señales sociales, interpretación de dicha información, búsqueda de respuesta, toma de decisión de respuesta, y actuación.

En diferentes investigaciones (Dodge, 1980; Dodge y Newman, 1981; Richard y Dodge, 1982), se encontró que los sujetos agresivos presentaban problemas en todo el proceso porque estos niños agresivos, recogían poca información antes de decidir acerca de las intenciones del otro niño, la interpretaban sesgadamente, generaban menos soluciones que los niños no agresivos, siendo las soluciones ofrecidas más agresivas que cooperativas o prosociales, evaluaban esas soluciones agresivas como más favorables, pues esperaban de ellas mejores recompensas, y carecían de muchas habilidades académicas y sociales, indispensables para obtener de forma pacífica, cooperativa o prosocial, aquello que se desea o se quiere conseguir.

Otro modelo importante dentro del enfoque cognitivo, es el Modelo de Procesamiento de la Información. Este modelo postula que las capacidades cognitivas y los procedimientos de procesamiento de la información, influyen en los procesos de aprendizaje y en el proceso de gestación de estrategias desarrolladas por los niños (Huesmann, 1988). Este enfoque plantea que la conducta agresiva puede perpetuarse por sí misma aun en el caso de que las consecuencias derivadas de ello sean objetivamente negativas. Indica cuatro formas por las que puede darse esa “perpetuación”: por una evaluación falsa de los resultados; por falta de habilidad para generar algún guión alternativo; por alteración del esquema de evaluación para hacer la agresión más agradable; y por la organización del medio ambiente para conseguir que la agresión sea más aceptable. Este modelo plantea que la agresión es el resultado de déficits y dificultades en la forma en que los niños procesan la información que procede de su medio ambiente social, y ello explicaría, por ejemplo, porqué unas personas se ven más afectadas y aprenden o refuerzan comportamientos agresivos a partir de la observación de escenas violentas televisadas, mientras que otras no se ven afectadas (Dodge, 1986; Rubin y Krasnor, 1986; Huesmann y Eron, 1986).

Tras estas consideraciones pienso que una buena forma de afrontar la violencia que tanto deteriora la convivencia en el aula, es hacerlo desde el entrenamiento sistemático de los alumnos en competencia socioemocional, enseñándoles determinadas habilidades sociales y entrenándoles en solución de problemas. Es absolutamente necesario intervenir, porque aunque ya Esteve (1978) señaló como indicador del malestar docente a la violencia en las instituciones escolares, considerando los problemas de disciplina como problemas derivados de la organización del trabajo de clase, los problemas de entonces, no son comparables en absoluto con los que hoy por hoy se viven en el aula.

Lo dejamos por hoy. El próximo día hablaremos de las distintas definiciones de la competencia socio emocional.

Saludos y hasta pronto.


 

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