Durante algunos días, a fin de que los que me seguís podais completar el tema, dejaré la linea que llevaba en el blog, para profundizar un poco más en los modelos que estudian o enfocan la violencia, diferentes a los modelos cognitivos, de los que ya hemos hablado.
Los postulados básicos de la Hipótesis frustración-agresión, que reciben una importante influencia Freudiana según reconocen Bandura y Walters (1963), plantean que la agresión es siempre consecuencia directa de una frustración previa y a la inversa, la existencia de una frustración siempre conduce a alguna forma de agresión (Dollard y col. 1939). Dos años después Neal Miller (1941), modifica la hipótesis original al reconocer que muchas personas han aprendido a responder a sus frustraciones de forma no agresiva. A partir de ello se afirma que las frustraciones generaban diferentes inclinaciones o reacciones, de las cuáles, la instigación a la agresión sería sólo una de ellas, es decir, una de las posibles. Berkowitz es uno de los autores más relevantes en la revisión de esta teoría. Reformula la hipótesis incluyendo que “las frustraciones producen inclinaciones agresivas, solamente en la medida en que son aversivas y conducen al efecto negativo” (Berkowitz, 1988). Su modelo teórico (Berkowitz, 1996) se resume en:
Los sentimientos de ira y temor como las manifestaciones de la agresión, están influidos por una secuencia de procesos que implican cambios en el ámbito fisiológico, expresivo y motor.
Un efecto negativo producido por un acontecimiento aversivo instiga a las tendencias de lucha (cuando se relaciona con sentimientos primarios de ira) y de huida (relacionados con sentimientos primarios de temor). La fuerza de estas tendencias opuestas está determinada por factores biológicos, de aprendizaje y situacionales.
El afecto negativo influye específicamente en las inclinaciones de ira y de agresión. La experiencia inicial de ira se puede intensificar, enriquecer, diferenciar, reducir o eliminarse por completo si las personas activan pensamientos, sentimientos, concepciones y normas sociales sobre las emociones y los comportamientos que serían apropiados en determinadas circunstancias. Resumiendo, podríamos decir que las cogniciones median en la experiencia inicial de ira. Cada emoción es como una red (network) en la que todos sus componentes están vinculados asociativamente. Ello hace que cualquier componente activado, tiende a activar a otras partes de la red.
Los pensamientos y acciones relacionados con la violencia activan ideas agresivas y sentimientos de ira. Tambien afirma que algunos acontecimientos desagradables que aparentemente carecen de conexión con la agresión, pueden activar pensamientos y recuerdos hostiles. Diversas investigaciones demuestran que cuando nos sentimos físicamente incómodos, tenemos más pensamientos hostiles (Taylor y Doobs, 1987; Berkowitz, 1989, 1990).
La estimulación aversiva produce ideas hostiles y de ira, incluso aunque nadie haya maltratado voluntariamente a los sujetos. Los acontecimientos tristes producen muchas veces ira y tristeza y la depresión también puede producir sentimientos de ira y actos impulsivos de agresión ( James, 1989; Berkowitz, 1990). Ciertos estímulos que rodean a la situación pueden intensificar o incluso activar las inclinaciones agresivas cuando los estímulos implícitamente tienen un significado agresivo o cuando están asociados con el dolor y el sufrimiento.
La intervención imprescindible de elementos cognitivos como mediadores de la experiencia, que la revisión de este modelo propone, flexibiliza la hipótesis Frustración-Agresión concediéndole un valor a la experiencia y al aprendizaje, que unida a factores fisiológicos y sociológicos, hacen posible diversas manifestaciones ante la frustración.
Por hoy lo dejamos. El próximo día hablaremos de la teoría del “Aprendizaje Social”.
Saludos y hasta pronto.
hola. somos alumnas de esperanza, santa fe, argentina.
estamos haciendo un trabajo de sociologia sobre la violencia escolar, y queriamos saber si podria compartir mas hipotesis con nosotras.
estos son nuestros correos: marilen49@hotmail.com cielo_2332@hotmail.com
muchas gracias
saludos atentamente
Marilen y Cielo
En este blog encontreis mucha información sobre cómo diferentes teorías enfocan el fenómeno de la violencia. Hay varios artículios. Sí activais el calendario que aparece en la parte superior derecha podeis buscar los artículos de las diferentes teorías en las siguientes fechas:
“Hipótesis de la frustración-agresión” (7 de febrero). (aunque este, veo que ya lo habeis leido.
“Teoría del aprendizaje social” (10 de febrero).
“Teoría etológica del apego” (14 de febrero).
“Modelos bassados en variables cognitivas y emocionales” (21 de febrero).
“La psicología ecológica” (8 de marzo), El “microsistema” (24 de marzo), el “mesosistema” (7 de abril), el exosistema (17 de abril); proximamente pondré el “exosistema”.
Además de estos que hablan de teorías, en el blog hay otros muchos artículos en los que hablo sobre el bullying o vieolencia escolar.
Espero que os sirvan.
Un cordial saludo.
Un cordial saludo.
Hola
Estoy estudiando psicología en concreto del conflicto y en mis apuntes incluyen una teoria que usted nombra pero no explica. Se trata pulsiones e instintos: modelo hidráulico. Si no es demasiado pedir podria explocarlo brevemente pues sus explicaciones son muy aclaradoras para mi y me estan sirviendo de gran ayuda
Gracias
Raquel, fue Lorenz en 1950, quien propuso el modelo hidráulico de motivación. A modo de ejemplo, los elementos que compondrían su mecanismo son un “depósito” donde queda almacenada la energía específica de cada instinto; una “válvula” que abre y cierra el depósito; un “resorte” o enganche que mantiene cerrada la válvula, impidiéndose así la salida de la energía acumulada, aunque bajo ciertas condiciones permite que se abra; un “peso” externo que tiraría del resorte intentando abrirlo; y un “tanque” cuya misión es encauzar la energía del depósito, desde una perspectiva motora.
La “válvula” y el “resorte” que la obliga a estar cerrada constituyen el mecanismo desencadenador innato (según los etólogos). Cuando hay una acumulación de energía específica de cada instinto en el depósito cerrado por la válvula (valga el símil de un líquido), hay un aumento de la motivación, y cuando la energía específica fluya, se desencadena en el organismo una actividad motora.
La apertura de la válvula para que la energía fluya puede deberse por un lado, a la intensidad del estímulo (liberador externo), o bien por la propia presión ejercida por la energía específica, que empuja forzando la retirada de la válvula dejando vía libre a la energía acumulada.
También podría ser que la energía fluya por encima de la tapa del “tanque”, resolviéndose en pautas de acción fija.
Lógicamente, la única forma posible de vaciar el depósito consiste en convertir la energía en ejecución (conducta).
Este modelo, admite añadidos de “tanques” encauzadores de la ejecución motora de la energía. Ello supondría jerarquizaciones motoras del instinto.
Este modelo estaría en la base de la totalidad de las conductas animales y humanas. La energía que posibilita la agresión, quedaría acumulada justo hasta que la presión sobre la “válvula” se haga sentir suficientemente, o hasta que el estímulo (la presa a capturar) actúe convenientemente sobre la “válvula” cerrada; o por desbordamiento; o por una mezcla de estas posibilidades.
En definitiva la energía no puede estar acumulada de forma indefinida y necesariamente tiene que descargarse en forma de actividad motora (siempre agresiva al comenzarse).
No se si tu preguntas o no, en relación al modelo pulsional freudiano que es ciertamente un modelo “hidráulico”.
Una cualidad general de los instintos que además es la esencia de los mismos es su carácter perentorio. Así, el fin de un instinto es siempre su satisfacción, y ésta sólo puede ser conseguida por la eliminación o supresión de la fuente de ese instinto. Para conseguir ese fin (invariable) hay diferentes caminos o fines próximos que pueden combinarse o sustituirse entre sí. También hay instintos inhibidos en su fin, pero que permiten un “acercamiento” hacia su satisfacción y aunque experimentan posteriormente una desviación o su total inhibición, proporcionan una satisfacción parcial.
Freíd modificó varias veces su teoría de los instintos o pulsiones, a raíz de sus descubrimientos en el campo clínico (estudio de la histeria). La metapsicología del psicoanalista no define los instintos y pulsiones en términos de su origen o función orgánica, sino que lo hace desde la perspectiva de una fuerza determinante que proporciona a la vida una dirección definida. Habla de dos grandes grupos de instintos, los sexuales (Eros) y los de agresividad y destrucción (instintos de muerte o Tánatos).
La metapsicología freudiana tiene muchos mecanicismos. Cualquier conducta humana está siempre alimentada por los instintos (que tienden, como fin último al placer inmediato), pero la configuración de conductas concretas va a depender del “YO” y del “SUPERYO”. Es decir, la energía será distribuida a partir en función de la realidad social. No siempre el objeto adecuado para la satisfacción está a disposición del sujeto, quien ha de aprender a aplazar, o incluso a renunciar a la satisfacción de sus instintos. El principio de realidad impone estas renuncias, porque aunque en el ELLO domina el principio del placer (con tendencias a descargas inmediatas de las pulsiones instintivas para conseguir placer), el YO atiende al principio de realidad, permitiendo la introducción social específica a partir del SUPERYO”. En definitiva, para conseguir placer evitando a toda costa el dolor, el YO debe filtrar y transformar las pulsiones del ELLO a partir de diferentes mecanismos (Represión, proyección, mecanismos de defensa, regresión, sublimación, anulación, desplazamiento..) que distribuyen la energía, cuando no se la puede “permitir” una descarga inmediata.
De los mecanismos instintivos quizás la represión y la sublimación te sirvan como mejor ejemplo para relacionarlo con el modelo hidráulico. Los dos ejercen un cierto bloqueo a las “tendencias” instintivas. Pero la primera, la represión, actúa bloqueando como una contracarga constante, manteniendo lejos de la conducta consciente a la “tendencia”, mientras que la segunda, la sublimación, a través de mecanismos de desplazamiento e identificación, va a canalizar la energía de esa tendencia, hacia diferentes objetos, inmersos en una conducta social aceptada.
Espero haber resuelto tus dudas.
Un cordial saludo.